Cuanto más se mueva tu perro mayor, mejor le funcionará la cabeza
Un estudio con más de 11.000 perros muestra que los perros senior más activos tienen menos signos de demencia canina.

26 de octubre de 2026
Cuando un perro se hace mayor, lo más natural es pensar que ha llegado el momento de dejarle tranquilo: paseos más cortos, menos juegos y más tiempo en el sofá. Lo hacemos con todo el cariño del mundo, porque le vemos más lento y no queremos que se canse o que sufra. El problema es que muchos cambios que achacamos a “es que ya es mayor”, como dar vueltas sin rumbo, quedarse mirando a la pared, pedir salir de madrugada o dejar de hacer sus necesidades donde debe, pueden ser señales de la disfunción cognitiva canina.

El Dog Aging Project, un gran proyecto de investigación de la Universidad de Washington y la Universidad de Texas A&M, analizó los datos de 11.574 perros de entre 6 y 18 años. Los tutores rellenaron cuestionarios sobre cuánto se movía su perro, cómo estaba de salud y cómo era su día a día, y los investigadores lo compararon con una escala que mide los signos de demencia. De todos esos perros, 287 superaban el límite a partir del cual se considera que hay disfunción cognitiva. El resultado fue claro: los perros que hacían menos actividad física tenían más signos de deterioro mental, y los más activos mostraban mejores resultados, incluso teniendo en cuenta la edad. Además, los perros con otros problemas de salud, como dolores articulares, enfermedades de los riñones, problemas dentales o pérdida de vista y oído, tenían más probabilidades de mostrar este deterioro, lo que nos recuerda que cuerpo y mente van de la mano en la vejez.
Es importante destacar que el estudio es observacional, es decir, una fotografía de un momento concreto y no un seguimiento de los perros durante años, y los propios autores reconocen que no puede demostrar que moverse proteja el cerebro. Pero, sí está claro que el ejercicio ayuda a mantener la mente y el cuerpo en forma, igual que pasa en las personas: realizar actividades físicas se asocia con un menor riesgo de alzhéimer. Por lo que en los perros no es distinto: mantener su cuerpo activo cuida sus articulaciones, le ayuda a mantener un peso saludable y le mantiene con ganas de explorar y de estar contigo.

Eso sí, moverse no significa lo mismo para todos los perros. Un perro de 13 años con artrosis no necesita una carrera, sino paseos más tranquilos, cambios de terreno y ejercicios suaves que cuiden sus articulaciones, y conviene empezar poco a poco si lleva tiempo sin moverse. También hay que fijarse en si un perro que “se ha vuelto perezoso” es en realidad que tenga dolor, algo muy habitual en esta etapa y que a menudo pasa desapercibido porque los perros se quejan muy poco. Saber distinguir entre un cambio normal de la edad, un dolor o un posible problema cognitivo es lo que marca la diferencia entre acompañar a tu perro como se merece o dejar pasar señales importantes.

Por eso hemos preparado el curso Guía completa para el cuidado del perro senior, impartido por Judith Motger, auxiliar técnico veterinario con más de siete años de experiencia en urgencias, laboratorio y UCI. Aprenderás a adaptar su alimentación, a reconocer cuándo tiene dolor, qué ejercicios le ayudan a mantener la movilidad, qué enfermedades son más frecuentes y cuáles son las señales de alerta para acudir al veterinario, además de cómo preparar tu casa para que esté cómodo. Si quieres que tu perro mayor viva esta etapa con la mejor calidad de vida posible, ESTE ES TU CURSO.
