Masticar tiene funciones esenciales para el bienestar físico, emocional y conductual de los perros. Estudios científicos han demostrado que la masticación les regula el estrés, ocupa su mente y su cuerpo (autonomía), satisface su instinto exploratorio y ayuda a mantener su salud bucal, siempre y cuando se elija adecuadamente el masticable.
PERO, si eres de los que les da un masticable cada vez que le dejas solo “para que se entretenga” o muy de vez en cuando como recompensa, lo estás haciendo mal. Más que un “capricho”, la masticación es una necesidad diaria para los perros: es una herramienta muy valiosa, es un enriquecimiento para mejorar su calidad de vida. Por lo que debes ofrecerle masticación recreativa a tu perro todos los días.
Cómo cubrir su necesidad de masticar
Hay dos formas de darle a tu perro masticación recreativa: Mordedores (juguetes para masticar) y masticables comestibles. Cada uno tiene sus ventajas, particularidades y consideraciones.
MORDEDORES (Juguetes no comestibles)
Básicamente son juguetes de plástico o materiales sintéticos que ofrecen una vía segura y duradera para que el perro canalice su instinto de mordida sin ingerir alimento. Son ideales para entretenimiento, autoregulación y manejo del estrés. También son muy recomendables para prevención de conductas destructivas, por ejemplo en cachorros o adolescentes.
Tipos:
Mordedores de goma natural o caucho.
Nylon o polímeros duros.
Juguetes de cuerda o nudo.
Juguetes rellenables (tipo “kong” u opciones similares).
Riesgos y precauciones:
- Es muy importante tener en cuanta la dureza del material. Los hay más duros y más blandos. Por ejemplo, en la marca KONG los colores indican su dureza:
- Rosado o azul claro: Para cachorros (goma más suave).
- Violeta: Para perros mayores (goma suave y más sensible).
- Rojo: Para perros adultos con masticación moderada (goma estándar).
- Negro: Para masticadores potentes y destructores (goma ultra resistente).
- Azul: Similar al rojo pero puede detectarse en radiografías si el perro llegara a tragarse un trozo.
- Es muy importante tener en cuanta la dureza del material. Los hay más duros y más blandos. Por ejemplo, en la marca KONG los colores indican su dureza:
- El tamaño sí importa. Para no correr el riesgo de que pueda tragárselo, el mordedor tiene que ser siempre más grande que su boca.
En perros con mordida muy fuerte o tendencia a morder objetos muy duros, puede existir riesgo de fractura dental si el material es excesivamente duro.
Si el juguete se rompe o astilla, puede generar fragmentos peligrosos. Por eso es importante revisarlo con frecuencia y retirar si presenta grietas o piezas sueltas.
Siempre supervisar, especialmente la primera vez que le das un juguete nuevo.
MASTICABLES COMESTIBLES
Dentro de los masticables comestibles, las diferencias en origen, dureza, tamaño, y procesamiento determinarán su idoneidad. La primera clasificación y primera pregunta que debes hacerte antes de comprar un masticable es: ¿Puede ser tóxico para mi perro? Y la respuesta es sí. Algunos masticables comerciales e industriales pueden contener ingredientes o procesados tóxicos y perjudiciales para la salud de tu peludo. Por eso, desconfía de cueros curtidos procesados, colores o formas artificiales y sobre todo de procesados, conservantes y colorantes muy poco naturales. Por eso, siempre recomendaremos masticables comestibles naturales.
Clasificación por dureza / tamaño:
Blandos / flexibles: apropiados para cachorros, perros mayores, o perros con problemas dentales. Menor riesgo de fracturas o daños.
Medios: adecuados para perros adultos. Equilibran durabilidad y seguridad.
Duros / muy duros: duran más tiempo y resisten mordidas intensas, pero pueden aumentar el riesgo de fractura dental en masticadores fuertes. Algunos estudios alertan sobre daños dentales con objetos duros, por lo que precaución.
Una regla práctica importante: el masticable no debe caber entero en la boca del perro ni ser tan pequeño como para tragárselo entero. Siempre es recomendable que el masticable sobresalga mínimo 2 cm por cada lado de su boca.
Tipos de masticables naturales:
Estos productos suelen venir de los desechos o partes de los animales que no se usan para consumo humano. Suelen estar mínimamente procesados, normalmente sólo los secan o deshidratan, por lo que son más sanos que cualquier procesado. Por ejemplo:
- Tendones y nervios: largos y delgados; dureza media-dura que va cediendo al masticar. Buen “clásico” para perros adultos, recomendado como chew recurrente.
- Tráqueas deshidratadas: De textura blanda a media. Contienen colágeno y glucosamina, lo que puede ser interesante en perros jóvenes en crecimiento, o perros con problemas de artrosis, cojeras… En general, son buenas para perros con problemas de huesos.
- Orejas (cerdo, cabra, conejo…): flexibles y de dureza media. Su forma dificulta tragarlas enteras. Si tienen pelo, pueden aportar un extra de fibra, por lo que es útil para regular el tránsito digestivo.
- Patas de pollo: son blandas y flexibles. Su forma evita que se las puedan tragar enteras, por lo que son una buena opción para perros novatos o con masticación corta.
- Caravaca: De dureza media. Tienen niveles muy bajos de grasa. Son interesantes para perros con sobrepeso, con dietas de control de peso o propensos a pancreatitis.
- Cuellos de ave o pequeños animales: Tienen una alta palatabilidad y son fáciles de comer, por lo que son buenos para perros que están empezando a usar masticación. Son bastante altos en grasa, así que conviene usarlos con moderación.
- Tripas verdes: son blandos, fáciles de comer y con buen balance nutricional (proteína, calcio-fósforo), enzimas y prebióticos naturales. En realidad es uno de los 4 estómagos que tienen los rumiantes (rumen), y está considerado un superalimento.
- Astas de ciervo: es el hueso natural del animal, son muy duras y no se reblandecen con la saliva. Son muy ricas en proteínas, minerales y calcio. Al ser tan duras hay que tener mucho cuidado de que no causen alguna perforación. Si se desprenden trocitos más pequeños, hay que quitarlos de inmediato.
- Pescado deshidratado: Existen pescaditos enteros o la piel seca del pescado. Son blandos y fáciles de masticar. Además, mejora la salud de la piel y el pelaje gracias a los ácidos grasos omega-3 y omega-6. Son una excelente fuente de proteínas de alta calidad para el desarrollo muscular, y aportan vitaminas y minerales esenciales, como la vitamina D, calcio y hierro.
- Quesos prensados (tipo “yak chew” o “Himalaya chew”): Para los humanos aprensivos de darles trozos de animales, existen estos masticables hechos de leche de yak. Son geniales para perros con intolerancias a la carne o huesos. Son duros, de larga duración, y nutricionalmente densos (calcio, minerales, vitaminas). Pueden ser adecuados para perros con sensibilidad digestiva o como alternativa a huesos, siempre vigilando la dureza.
Estas opciones “naturales” suelen ser preferibles frente a masticables industriales sin trazabilidad, con aditivos o procesados excesivos, ya que permiten un mejor control de ingredientes, digestibilidad y seguridad.
Masticables comerciales o procesados:
Se venden como ayuda para limpieza dental o como premios palatables. Algunos pueden ser útiles (especialmente si han pasado controles, tienen sello de aprobación veterinaria y estudios que avalan su eficacia). Otros, sin trazabilidad clara o con aditivos, pueden suponer riesgos: ingredientes poco naturales, conservantes, colorantes, bajo control nutricional o digestivo.
Importante: aunque ciertos chews comerciales han demostrado reducir placa o sarro, ningún masticable sustituye al cepillado dental regular. Los especialistas coinciden en que la higiene dental más efectiva sigue siendo el cepillado con pasta adecuados, y los chews deben considerarse solo como complemento.
PRECAUCIONES A TENER EN CUENTA
- No todos los masticables sirven para todos los perros. Depende de su edad, salud dental, peso, historial digestivo, tamaño y estilo de masticación, el que puedan masticar un tipo u otro.
- Una regla eficaz para elegir el tamaño del masticable: Que sea del tamaño de su cabeza o que sobresalga de su boca 2 cm. por cada lado.
- Ten en cuenta la dureza: perros mayores, cachorros o con problemas dentales deben tener masticables blandos para que no les cause dolor. Perros destructivos, cuidado con darles masticables muy duros, pueden causarles fractura de mandíbula.
- Cuidado con el contenido graso o problemas de estómago: si el perro tiene patologías como pancreatitis, sobrepeso, intolerancias digestivas… hay que elegir masticables bajos en grasa y fáciles de digerir.
- Si el perro tiene tendencia a devorar (tragar rápido, sin masticar bien), lo mejor es darle un masticable muy grande, resistente, y supervisado, para evitar riesgo de ingestión de trozos grandes.
- La recomendación más importante de todas: Siempre, siempre, siempre que le des un masticable a tu perro tiene que estar bajo supervisión. Nunca le dejes solo. Podría haber accidentes de atragantamientos o heridas por astillas graves y se necesitará atención inmediata.
Frecuencia y cantidad
Los mordedores (juguetes) deben formar parte del entorno habitual del perro, como enriquecimiento ambiental. Tienen que estar disponibles como recurso de autorregulación (especialmente en momentos de estrés, soledad o aburrimiento). Estudios sobre enriquecimiento muestran que su presencia reduce su estrés, ansiedad y conductas indeseadas cuando el perro pasa tiempo solo.
Los masticables comestibles hay que ofrecerlos diariamente, pero con sentido común. Si son muy calóricos o grasos no hay que abusar, evitando superar el 10 % de las calorías diarias del perro. Lo importante es elegir el masticable adecuado para tu perro y ofrecérselo tantas veces como sea necesario. ¡Incluso puede que sea él quien te lo pida!
La masticación, cuando se entiende y se gestiona con criterio, es una herramienta poderosa para mejorar la salud física, emocional y conductual de nuestros perros. No se trata simplemente de dar algo “para que se entretenga”, se trata de ofrecer bienestar, ocupar su mente, cuidar sus dientes, prevenir estrés y favorecer una vida más rica y equilibrada.
Fuentes: American Veterinary Dental College, Veterinary Oral Health Council (VOHC), WSAVA Global Nutrition Guidelines y diferentes catálogos de productos sobre masticables.





