Muchos fabricantes utilizan palabras que no están reguladas legalmente, pero suenan bien al consumidor. Aquí algunas de las más frecuentes:
• Natural: no tiene definición legal. Puede usarse incluso si el alimento contiene aditivos o ingredientes procesados, mientras no sean sintéticos. El pienso NATURAL no existe; los piensos y latas son, por definición, alimentos ULTRAPROCESADOS que se alejan mucho de cualquier tipo de dieta natural.
• Holístico: no tiene regulación. No implica que el alimento sea más completo ni más saludable. De hecho carece totalmente de sentido; para ello el alimento debería tener en cuenta la salud integral del animal. Eso solamente se consigue con una dieta elaborada en casa y planificada por un veterinario nutrólogo.
• Premium / Superpremium: son términos de marketing. No están ligados a estándares de calidad específicos; es la marca la que decide utilizar estos términos en función de su propia gama de productos.
• Grain-free: indica que no contiene cereales, pero puede contener legumbres, patata o almidones que actúan igual a nivel calórico. El cereal no es sinónimo de mala calidad; en perros son muy tolerables siempre que sean en bajo % y no se use de maíz o trigo, priorizándose cereales de calidad como el arroz, la cebada, la avena, la quinoa…
• Con carne fresca: puede sonar bien, pero muchas veces esa carne contiene un 70–75% de agua, y tras el cocinado queda muy poco residuo seco. A veces se mezcla con harinas de menor calidad para compensar.
CONSEJO PRÁCTICO: Siempre que veas un término que suena bien, búscalo en el listado de ingredientes y el análisis garantizado. Si no se refleja en los datos reales del alimento, probablemente sea marketing.
Saber leer una etiqueta implica entender su estructura y saber qué está regulado y qué no. Solo así podrás separar lo obligatorio de lo opcional, y lo nutricional de lo puramente estético o publicitario.





