Los animales, pero sobre todo los perros y gatos, son expertos en ocultar el dolor y las enfermedades. De hecho, desde el punto de vista evolutivo, mostrar debilidad los hacía más vulnerables. Por eso, muchos tutores no detectan que algo no va bien hasta que el problema está avanzado.
Según la American Animal Hospital Association (AAHA) y la World Small Animal Veterinary Association (WSAVA), la detección precoz de signos clínicos, mejora significativamente el pronóstico en muchas enfermedades crónicas y agudas. Por eso es muy importante detectar las señales de alarma en animales de compañía y saber cuándo es imprescindible acudir a un profesional veterinario.
1. Cambios en el apetito o en el consumo de agua
Si un animal de compañía deja de comer durante más de 24 horas (o menos si se trata de cachorros) necesita valoración veterinaria. En el caso de los gatos, la anorexia prolongada es mucho más peligroso, ya que puede desencadenar en lipidosis hepática, una enfermedad bastante grave.
Lo normal es que pueda ser desde un simple problema dental, gastrointestinal, hasta un proceso infeccioso o dolor sistémico.
Beber más agua de lo habitual es uno de los signos más frecuentes en enfermedades endocrinas. Según el Merck Veterinary Manual, la polidipsia puede estar asociada a diabetes, enfermedad renal, síndrome de Cushing o infecciones uterinas (piometra).
Si notas que llenas el bebedero más de lo normal o que tu mascota orina con más frecuencia, es motivo de consulta.
2. Cambios en el comportamiento
Los cambios conductuales son uno de los primeros indicadores de dolor o enfermedad. La American Veterinary Medical Association (AVMA) señala que signos como aislamiento, irritabilidad o disminución de la actividad pueden indicar dolor crónico o enfermedad subyacente.
Presta atención a señales importantes como dormir mucho más de lo habitual, evitar el contacto, agresividad repentina o desorientación (especialmente en animales mayores). En perros senior, la desorientación puede estar relacionada con síndrome de disfunción cognitiva, descrito en estudios publicados en el Journal of Veterinary Internal Medicine.
3. Vómitos y diarrea
Si es ocasionalmente puede no ser grave, pero debes acudir al veterinario si observas:
Sangre en vómito o heces
Decaimiento
No puede retener agua
Es un cachorro o animal senior
Dura más de 24 horas
Según la WSAVA Gastrointestinal Standardization Group, la deshidratación por vómitos y/o diarreas puede desarrollarse rápidamente en animales pequeños, por eso hay que acudir a urgencias si no es un episodio aislado.
La diarrea persistente puede indicar desde parásitos intestinales, intolerancias alimentarias, enfermedad inflamatoria intestinal hasta infecciones víricas o bacterianas.
4. Dificultad respiratoria
La dificultad para respirar es siempre motivo de urgencia veterinaria. Signos de alarma:
Respiración con la boca abierta (en gatos es especialmente grave)
Movimiento abdominal exagerado
Encías azuladas o pálidas
Jadeo excesivo sin calor o ejercicio
La AAHA Emergency and Critical Care Guidelines indican que la disnea debe evaluarse inmediatamente, ya que puede deberse a un edema pulmonar, un derrame pleural, un golpe de calor o una reacción alérgica grave.
5. Cambios en las mucosas
Los tejidos húmedos y rosados que recubren cavidades como la boca (encías), ojos, nariz y zona genital, nos pueden aportar mucha información del estado de nuestro perro o gato.
Levantarles el labio y observar sus encías puede ser clave para detectar algún tipo de problema. Si están rosadas y húmedas, todo está normal. Por el contrario, acude al veterinario si están:
Pálidas (posible anemia o shock)
Amarillentas (ictericia, enfermedad hepática)
Azuladas (falta de oxígeno)
Muy rojas (procesos inflamatorios o golpe de calor)
Estos signos están ampliamente descritos en el Merck Veterinary Manual y en protocolos de triage veterinario.
6. Cojera o dificultad para moverse
La cojera nunca es “normal”. Según la American College of Veterinary Surgeons (ACVS), el dolor musculoesquelético puede estar relacionado con:
Lesiones ligamentosas
Displasia
Artrosis
Fracturas
Enfermedades neurológicas
En perros y gatos mayores, la artrosis es extremadamente frecuente, pero muchas veces infradiagnosticada. Los animales senior no tienen por qué convivir con el dolor, podemos darles una mejor calidad de vida acudiendo a los profesionales adecuados.
7. Pérdida o aumento de peso sin causa aparente
La pérdida de peso progresiva puede indicar desde enfermedad renal, hipertiroidismo (frecuente en gatos senior), enfermedad gastrointestinal crónica, hasta cáncer.
El AAHA Senior Care Guidelines y la AVMA recomiendan revisiones veterinarias al menos cada 6 meses en animales mayores y 1 revisión anual en adultos sanos, para detectar precozmente estos cambios.
La prevención y conocer bien a tu animal de compañía para detectar estas señales de alarma a tiempo, pueden marcar la diferencia entre un tratamiento sencillo y una situación grave. Por eso, si eres un tutor responsable, no dejes de observar a tu perro o gato, ya que te estará comunicando cómo se siente sin que te des cuenta. Y ante cualquier duda, consulta con un profesional veterinario.
Fuentes: American Animal Hospital Association (AAHA) – Wellness Guidelines for Dogs and Cats, AAHA Emergency and Critical Care Guidelines, American Veterinary Medical Association (AVMA) – Preventive Care Recommendations, Merck Veterinary Manual (Small Animal Edition), American College of Veterinary Surgeons (ACVS) – Client Education Resources.





